En este contexto, Martín Portillo, Secretario Ejecutivo de la
Secretaría Ejecutiva Cosefin, expuso que, a nivel regional, hay una desigualdad en la asignación de recursos al sector sanitario, que ahora más que nunca es evidente; y que diferencia la respuesta ante la crisis de unos países con otros. Aclaró que en la mayoría de todos los países el presupuesto en el sector salud es alto, la pregunta es si están siendo asignados efectivamente esos recursos públicos en una efectiva red sanitaria.
El Secretario Portillo hizo un llamado a discutir cómo se asignan los subsidios y las exoneraciones, pues son recursos que incrementan el gasto tributario de los Gobiernos, recursos con los que no se cuentan pero que son muy necesarios y que están siendo canalizados a sectores que no lo necesitan.
“Es importante lograr una estimación del gasto tributario, monitorear de forma permanente el gasto público, es decir, cuánto es a lo que el Estado renuncia cuando otorga exoneraciones”, abonó Margarita Faral, Directora de la Dirección General Impositiva de Uruguay.
Por último, no se puede esperar que los sectores públicos de los países en desarrollo carguen con el peso de estas repuestas fiscales. Las limitadas capacidades de generación de recursos, así como las crecientes presiones macroeconómicas, obligan a repensar el rol de la cooperación internacional y buena parte de su instrumental y criterios de apoyo a estos países.
A lo que María Dolores Almeida, Ex-Viceministra de Finanzas de Ecuador y consultora de EUROsociAL+, abonó que es “necesario, el apoyo de los Organismos Internacionales para ir viendo cómo podemos re-perfilar los perfiles de deuda para afrontar estos casos y el acceso a líneas de financiamiento; así como, generar buena gobernanza fiscal porque es la única forma de que, ante esta crisis, los costos sociales se repartan equitativamente en diferentes sectores de la sociedad”
A grandes rasgos, todos los países han desplegado herramientas fiscales similares. No obstante, la velocidad y gravedad del impacto de la COVID-19 en cada región, así como el espacio fiscal disponible en cada país, han determinado en gran medida la variedad, el alcance y la profundidad de las distintas propuestas fiscales.
La atención de los sistemas públicos de salud ha sido el principal dique de contención frente a la crisis sanitaria, mientras que, la acción pública fiscal ha permitido atenuar los impactos económicos y sociales.
La pregunta es ¿Qué sería necesario cambiar para transitar hacia el desarrollo sostenible en América Latina y en la Unión Europea?
A lo que Juan Manuel Santomé, Director del Programa EUROsociAL+, concluyó que “es necesario el consenso de la estructura tributaria a través de reformas, nuevos impuestos, reforzar la lucha contra la evasión fiscal internacional. La cooperación internacional es clave al igual que desarrollar líneas de compensación nacional, potenciar los procesos de integración regional”.
“Hay que hacer un análisis claro de quien gana y quien pierde con las medidas, es clave pelear con enfoque de género. Enfrentamos muchos retos compartidos tanto en Europa como en América Latina, espero que aprendamos y salgamos con sociedades más resilientes encaminadas a un desarrollo inclusivo que no deje a nadie atrás, como reza la Agenda 2030”, agregó.